Limbo Starr, 2005
Editado el 10 de marzo

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Actos inexplicables
Seis canciones desde el norte
Miedo al zumbido de los mosquitos
Cajas de música difíciles de parar
Canciones desde palacio

El hombre que casi conoció a Michi Panero
Desaparezca aquí

Esto no es una salida
El tiempo de las cerezas

 

 

1. El hombre que casi conoció a Michi Panero
2. Autoayuda (versión Toro Loco)
3. Chucho malherido
4. Canción del extranjero

Vídeoclip de "El hombre que casi conoció a Michi Panero. Realizado por Francisco de Borja. Elegida canción del año 2005 por la revista Rockdelux.

"En esta vida se puede ser de todo menos un coñazo." -Michi Panero

Un disco de Nacho Vegas con Las Esferas Invisibles: Iker González, Manu Molina, Jairo Moreno y Xel Pereda;

la colaboración de Carlos Toronado y Paco Loco y los coros de Les Guajettes: Carla, Serena, Verónica y Yasmín.

Grabado por Paco Loco en septiembre de 2004 y mezclado por John Agnello en febrero de 2005 en el estudio del Puerto de Santa María (Cádiz).

Grabaciones adicionales por Xel Pereda en Mundo Sonoro, Xixón.

Masterizado por J. M. Rosillo.

Canciones de Nacho Vegas (© Limbo Starr / Canciones Inexplicables) salvo "Canción del extranjero", de Leonard Cohen (©1967 Sony Music Entertainment Canada Inc.), adaptada al castellano por Nacho Vegas.

El diseño es de C. S. Ulla (después de Saul Bass).
La producción ejecutiva, de David López.

© Limbo Starr

 

 

 

 

 

 

 

 

El hombre que casi conoció a Michi Panero

Es hora de recapitular las hostias que me ha dado el mundo. Hoy vendrán a oír mi último adiós. Bien. Uno a uno van llegando y yo los recibo en batín.

Y unos me llaman chaval
y otros me dicen caballero.
Alguno no se ha querido pronunciar.
Yo una vez tuve un amor,
pero si he de ser sincero
dije "no" en el altar
y cuando digo no es no.

Fracasé una vez, fracasé diez mil
y aun así alzo mi copa hacia el cielo
en un brindis por el hombre de hoy
y por lo bien que habita el mundo.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá...

Y no me habléis de eternidad. No me habléis de cielos ni de infiernos. ¿No veis que yo le rezo a un dios que me prometió que cuando esto acabe no habrá nada más? Fue bastante ya...

Nunca fui en nada el mejor,
tampoco he sido un gran amante.
Más de una lo querrá atestiguar.
Pero si algo hay capital,
algo de veras importante,
es que me voy a morir
y cuando digo voy es que voy.

Lo he pasado bien, y casi conocí en
una ocasión a Michi Panero,
y es bastante más de lo que jamás
soñaríais en mil vidas.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá...

Dejadme preguntar: ¿Es esto el final? Y si es así, decid: ¿Me vais a extrañar? ¡Ah, veo que asentís pero yo sé que no!

Qué lástima, no dejaré
nadie a quien transmitir mi sabia;
consideré insensato procrear.
Y diréis de mí que soy
un viejo verde y cascarrabias,
y diréis muy bien,
y cuando digo bien es bien.

¡Largo ya de aquí! ¿Qué queréis de mí?
¿Es mi alma o es mi dinero?
Si de uno carezco y la otra es
una anomalía en esta vida.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá...

¡Y unos me llaman chaval, y otros me dicen caballero! ¡Alguno declinó mi oferta para hablar! ¡Yo una vez tuve un gran amor, pero si os he de ser sincero dije "no" en el mismo altar, y cuando digo no quiero decir que no!

He bebido bien, y casi conocí en
una ocasión a Michi Panero,
y ahora brindo en paz por la humanidad
y por lo bien que habita el mundo.
¡Escuchad, os lo diré cantando!
(Viejo): Shalalaralalá...

Has...ta... nun...ca...

Chucho malherido

Comencé al amanecer
y seguí así hasta que el sol huyó.
(Jairo aúlla)
Días después, aún no sé
si conseguí escribir una canción de amor.

Regresé al hogar,
dije: "Madre, ¿ha acabado la guerra?"
"No, hijo, no, y seguirá
mucho después de que mueras."
Creí haberme encontrado
y estaba aún más perdido.
Comencé a cojear cual chucho malherido.

Y atenté contra ti,
traicioné a mi familia.
Fui un periódico con
sólo malas noticias.
Jamás te culparía,
yo también me hubiera ido.
¿Por qué no abandonar
a un chucho malherido?

Así que fui a mi iglesia a rezar.
Le pregunté a San Alfaro:
"¿Hay algo que pueda hacer
para purgar mis pecados?"
Él tuvo a bien responderme
con el más bello ladrido
que jamás oyó perruzo malherido.

(Nacho silba)

Y quiero que sepas
que no es la mala vida
la que me mata.
Que no, que es la vida entera.
Toda, toda, toda ella.

Y el día de mi funeral,
si acuden mis amantes,
diles que por una vez
se pongan algo elegante.
Que un mínimo decoro
es lo único que pido
para el triste final del chucho malherido.

Y si dejo deudas di que
las anoten en la arena.
La marea sabrá
liquidar todas ellas.
Me tomaron por humano,
qué más da, si el olvido
no entiende de hombres ni de chuchos malheridos.

Los años pasarán,
tú me habrás olvidado.
Aunque si fuera por mí,
ojalá de vez en cuando
recuerdes lo muchísimo
que en vida te ha querido
cierto chucho torpe, tonto y malherido.

Porque él te ha querido.
Sí, él te ha querido.
¡Él te ha querido!

(Nacho aúlla)

Autoayuda

¿Quién entre esos que ahora te adulan y que hablan tan bien de ti,
quién permanecerá por aquí en las horas bajas?
Y cuando sientas que el suelo comienza a crujir a tus pies,
cuando duelan el hambre y la sed, ¿cómo te sobrepondrás?

¿Y adónde irás, qué es lo que harás cuando no esté yo?
¿Y quién por aquí que mire por ti cuando falte yo?

Y dime cuántas podrías llegar a contar
antes de que decidas dejar de contar las noches que pasan.
Y cuando suba la fiebre y el cuerpo te tiemble
y no seas quién ni a gritar mi nombre, ¿cómo te arreglarás?

¿Y adónde irás, qué es lo que harás cuando no esté yo?
¿Y quién por aquí que mire por ti cuando falte yo?

Tal vez no sea hoy, ni mañana, ni al otro,
pero bien lo verás, todos un día te olvidarán.

¿Y dime qué es lo que ves cada vez que al borde de ti
te asomas y no ves allí nada más que el abismo?
Y aunque sé que muy pronto aprenderás a vivir sin mí,
dime, ¿aprenderás a vivir algún día contigo mismo?

¿Y quién entre esos que ahora te adulan y que hablan tan bien de ti,
quién permanecerá por aquí para verte caer?
¿Quién vendrá con el alba y quién al atardecer,
y ante todo pregúntate quién querrá hacerlo por las noches?

¿Y adónde irás, qué es lo que harás cuando no esté yo?
¿Y quién por aquí que mire por ti cuando falte yo?

¿Y quién por aquí que mire por ti cuando falte yo?
¿Y adónde irás, qué es lo que harás cuando falte yo?
ĄSerás feliz así, o no?

Canción del extranjero

Es cierto, sé que todos tus amantes
fueron jugadores pretendiendo haber dejado el juego.
Conozco a esos hombres y no es fácil
coger la mano de alguien que quiere alcanzar el cielo,
alguien que quiere alcanzar el cielo.

Y al recoger el comodín que se olvidó
descubres que no te ha dejado mucho más que nada.
Él como cualquier jugador se retiró
cansado de esperar por una carta aún más alta,
como San José buscando un pesebre,

Y un día con serenidad te dice que
su voluntad se debilitó con tu amor y tu cobijo.
Sacará de su cartera un viejo horario de trenes
y dirá: "te dije al llegar que era un extranjero,
te dije al llegar que era un extranjero."

Pero ahora ves que hay alguien más que esconde
sueños y demás como si fueran la carga de otro.
Ya has visto a ese hombre antes repartiendo cartas
con su brazo de oro que ahora está oxidado,
y te ofrece juego a cambio de cobijo,
y canciones a cambio de cobijo.

Y tú odias ver a otro extranjero como aquel primero
haciéndote creer que ha dejado el juego.
Y mientras él oculta un as adviertes
un camino serpenteando como humo entre la nieve,
y de pronto sientes que envejeces.

Le dices que puede pasar, pero oyes algo
y al girarte ves la puerta abierta y nadie en ella.
Está junto a la ventana y no tienes nada que temer,
eres tú, mi amor, tú eres la extranjera,
tú mi amor, la única extranjera.

Quise esperar, sabía que te encontraría en este tren,
ya es hora de ir cogiendo otro.
Entiende por favor que nunca tuve un plan
para llegar a este sitio o a cualquier otro.
Y cuando te habla así no sabes que pretende.

Mañana podemos quedar bajo el puente
o junto al mar que se extiende hacia el infinito.
Y sube al coche-cama dejando el andén vacío
y entiendes que él nunca fue sincero,
que él no era aquel extranjero.
Y dices: "vale, bajo el puente es perfecto."

Y al recoger el comodín que se olvidó
descubres que no te ha dejado mucho más que nada.
Él como cualquier jugador se retiró
cansado de esperar por una carta aún más alta,
como San José buscando un pesebre,

Y un día con serenidad te dice que
su voluntad se debilitó con tu amor y tu cobijo.
Sacará de su cartera un viejo horario de trenes
y dirá: "te dije al llegar que era un extranjero,
te dije al llegar que era un extranjero."

Con todos mis respetos señor Cohen.

© Limbo Starr